Tras un gran letargo, he decidido volver a retomar la idea de mi propio blog. He pasado un buen verano, cargado de aventuras, recuerdos, acontecimientos y demás que me han hecho madurar y pulirme. Pero bueno, lo dicho.
En este nuevo artículo de mi blog voy a hablaros sobre una serie de formaciones geológicas localizadas a tan a penas unas horas de mi ciudad, Zaragoza, y atendiendo al reciente interés de mi antiguo profesor de Ciencias de la Tierra y el medio ambiente, los Órganos de Montoro.
De manera breve, los Órganos de Montoro son una formación caliza de estratos casi completamente verticales, procedentes de la edad cretácica. Los estratos conforman un espectacular promontorio rocoso que contrasta con el río encajado en los relieves carbonatados que constituyen el inicio del río Guadalope; la forma se asemeja a unos tubos de órgano de grandes proporciones, de ahí la denominación del lugar. El fuerte desnivel de la formación es consecuencia de la intensa estructuración geológica del sector, ocasionado por pliegues, fallas y demás caracteres erosivos.
El río Pitarque permite observar, además del encasillamiento erosivo del mismo y de algunas zonas de terrazas fluviales, aparecen unas llamativos manantiales, que vierten, sobre todo tras épocas de lluvias, directamente sus aguas al cauce desde cierta altura; constituye un buen ejemplo de forma de emisión kárstica y dan lugar al nacimiento del río Guadalope en cuestión, cayendo desde los escarpes de calizas cretácicas subhorizontales, que jalonan o agudizan el cañón por el que discurre el cauce.
